lunes, 17 de octubre de 2011

Periodismo y Literatura en “Operación Masacre” de Rodolfo Walsh


Toda la vida leí, y con el tiempo la literatura se metió en mi piel y en mi corazón hasta que terminé escribiendo, pero sólo cuentos y poesías, lo que había leído siempre. Me negaba a agarrar un ensayo político o un libro de investigación por miedo a aburrirme. Yo lograba internarme en las novelas y veía poco probable un sentimiento que me llenara de igual forma con un libro de otra índole, hasta que llegó “Operación Masacre”.
            Sin duda Operación Masacre es un libro periodístico, un hecho real; los fusilamientos de José León Suárez son llevados al papel de la mano de Walsh bajo una exhaustiva y dedicada investigación: Precisión, ninguna conjetura, personas reales en escenarios reales con problemas reales, documentos, testimonios. Uno puede saber que las personas fusiladas esa noche de 1956 están acusadas de un levantamiento en contra del gobierno de la Revolución Libertadora, uno puede saber que son inocentes (o no) y lo más importantes uno puede saber que hay muertos que viven, o puede no saberlo, pero las ansias de conocer cómo termina la historia es lo que hacen de Operación Masacre una novela que roza con el policial.
            Para lograr esto uno de los elementos mejor utilizados por Walsh es el texto argumentativo, no juega con las emociones, pero nos da ciertas imágenes como los hijos de Carranza jugando, inocentes e ingenuos; algunos de los detenidos casi al borde del llanto, sin comprender lo que sucede; el joven Juan Carlos Livraga con la cara destrozada por “su fusilamiento”, enfermo, desnudo, muerto de frío y hambre, con una manta sucia como único abrigo y  hacinado en una celda apestosa. Junto con lo argumentativo se mezcla lo literario que se ve en la mezcla de géneros, en la descripción de los personajes, en los saltos de tiempo, en la adjetivación y el vocabulario. Con todo esto podemos decir que Rodolfo Walsh es el “padre” del nuevo periodismo, aquel que se funde con lo literario, aquel que años después Truman Capote usará en “A sangre fría”.
            Un dato “curioso” es que Walsh no hace un juicio de valor, ni de los fusilados ni de los que llevaron a cabo ese acto cobarde, no habla de culpables e inocentes. Lo único que quiere dejar en claro es que bajo el amparo de la Ley Marcial once hombres (o tal vez doce, o tal vez catorce) fueron detenidos antes de que dicha ley entrara en vigencia y luego fusilados.

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