sábado, 23 de junio de 2012

Una charla con Norman Briski

El miércoles 20 de junio tuve el honor de "entrevistar" a Norman Briski. Lo pongo entre comillas porque nunca fue la idea, me aseguraron que no me iba a dejar hablar así que preparé sólo un par de puntos para tirarle cuando pueda y que él desarrolle. No fue así, me encontré con un hombre súper dulce, centrado y tan pensante que me maravilló. Por eso digo que terminó siendo una charla y les puedo asegurar que la disfruté muchísimo. Comparto con ustedes "el crudo" de esta conversación.


-¿Cuál es la diferencia para usted entre trabajar en la televisión y en teatro
Mucha diferencia y las razones de la diferencia son que la televisión es un sistema industrial con una inversión tal que la experiencia de trabajo es siempre urgente.
-Se mide mucho el minuto a minuto. En la televisión uno está pensando en el rating, en el que viene antes, en el que viene después
Claro, es urgente y el que manda siempre es el rating. Ahora hay novedades en ese sentido porque hay un interés del estado, que siempre son sospechosos.
-¿Por qué?
Porque me parece que ese interés es simplemente para contrarrestar, en el caso de la ficción, lo que está en Canal 13 o Clarín. Y que esa política conlleva a la posibilidad de novedades, o sea hay una coyuntura que podría pensarse que es aprovechable. Pero no sé si va a pasar eso, o lo que podría pasar como lo temido sería que no solamente no pase sino que el producto fuera más deficiente que la tecno de la vereda de enfrente. En ese sentido está claro por ejemplo por qué lo votan a Macri. A Macri lo votan porque está todo pintado de amarillo, está todo pintado y hay algo hecho, y a hasta entonces había mucho menos hecho. Puede estar hecho al pedo, hecho porque sí.
-Claro, puede ser algo banal que sirva más a la vista
O invenciones pésimamente estudiadas pero que aparecen como obra. Lo mismo pasa con la televisión, en la televisión que está bien hecha y que es vacua, vacía, si aparece algo interesante será como por casualidad. En otro momento no era así. Y después esta otra alternativa que no cambia el sistema productivo, o sea que no es que estamos grabando un programa de una hora en un mes sino en una semana. Al no cambiar el sistema productivo, la manera en que se hace, por más que a veces hay contenidos muy dirigidos, muy a dedo, podría pasar que alguna novedad como un eructo sería loable. En cambio el teatro al no ser un tema de costos grandes, o sea hay una producción pero lo ideológico, los contenidos. Bah le llaman contenidos, no sé muy bien qué quiere decir eso, que es lo contrario de contenido.
-Algo vacío, podemos suponer
Claro, entonces hablamos de Tinelli. Aunque para mí Tinelli tiene mucho más contenido en algunos términos.
-Además es un buen empresario, y a nivel empresarial no se puede negar que da un producto que rinde
Uffff…es extraordinario lo lábil, por lo libidinoso lo digo. Todas esas cosas que hacen a nuestro accionar hacen que la televisión sea un lugar a desafiar, con resultados magros. Pero hay gente que se entusiasma porque es un medio extraordinario y a mi me gusta como medio. Trabajar con tres, cuatro cámaras para hacer una escena. No me gusta la cajita, me gusta el sistema cinematográfico de la televisión y que ahora con el sistema de lo digital es mucho más que antes. Agrestti (Darío) que es uno de los mejores directores de este país, te guste o no, es un hombre que viene de la televisión, es un hombre que está sabiendo captar la realidad.
-Conoce el ritmo y la forma de hacer las cosas
Sí! Y hay otros más, pero también hay otros que dicen: “Ahora filmamos pero hay que saber televisión”. Se podría hablar también del cine documental, del cine que viene de las noticias. Eso es algo que ha empezado Santiago Álvarez Román en Cuba. Pablo Trapero también podría ser.
A mí todos los medios me gustan, no entiendo mi entusiasmo tan democrático.
-Tal vez cada medio le dio algo
Eso, cada medio me ha dado horas y horas de estar vendiendo. Tengo mis amores con los medios, me parece que entiendo y siento a cada uno bien. Los he vivido, me han explotado, me han sacado el jugo y yo he jugado mucho. En teatro he jugado mucho y ahí se hace un juego más divino porque con nada hacés una realidad, tiene su gracia.
-No necesitás una gran producción para hacer algo bueno
Claro, es un sistema poético, un papel y un lápiz.
-Además no tiene tantas restricciones, se puede ser uno mismo
Seguro, pero las palabras se cuidan más en el teatro que en la televisión ahora, porque se ha entendido el consumo de las palabras como si fueran cosas, los atrevimientos verbales los toma la televisión porque hacen rating. Pero el teatro no tiene esa obligación, no quiere quedar bien con nadie cuando está vivo. Digo vivo porque también podemos hablar del teatro que está muerto. En la Argentina el teatro muerto es en cantidad.
-¿No cree que en el último tiempo hubo una revalorización del teatro?
Mmmmmm, no. De lo que yo conozco no. Sí hubo algunos aspectos como que alguien está estudiando mejor qué es el teatro. Hay una bibliografía más abundante de recursos frente a esta experiencia, eso mejoró bastante. Tiene nombre y apellido, algunos dramaturgos, como por ejemplo Dubatti en lo que significa crítica teatral, teoría teatral. También hay cosas nuevas como el Instituto del Teatro que vas a buscar un libro y tal vez te lo regalan si vas primero.
-Pero usted, como docente ¿no ve que haya jóvenes que se interesan más que años atrás por el teatro?
Pero el estudiantado de teatro, es medio difícil generalizarlo, pero una gran parte está pensando en la televisión. Después se puede llegar a modificar.
-Leí que le dice a sus estudiantes que está bien quedarse siete meses en la televisión pero no siete años
Siete años me parece hasta un número cabalístico para el amor. El picazón del séptimo año, me parece que una misma cosa tanto tiempo es porque algo debe andar mal, pero puede ser. En estos tiempos no hay pausa, no hay cosas lentas y se piensa menos. Todo se hace más rápido, hasta el teatro se hace más rápido, ahora hacemos funciones de miércoles a domingo y antes hacíamos funciones toda la semana. Hay cambios que son mejores, pero otros que no. Los dramaturgos, los que somos viejitos no, pero los demás son livianos y postmodernos. Y con respecto al postmodernismo hay varios defensores de eso y creo que la televisión por su estructura industrial es postmoderna, el asunto está en cómo se hace de eso una televisión que tenga más densidad. Yo la he visto, así que es posible.
-Ahora Telefé apostó a la ficción para liderar el rating, ¿cree que puede competir con Canal 13?
El error es pensar como meta el rating porque las artes no están hechas para las mayorías, están hechas para aristocracias. Toda la historia del arte está ligada al poder. Yo creo que Dios existe gracias a los escultores y a los pintores que le han dedicado todo ese talento para hacerle creer a la gente que Dios existe y ha quedado todo eso. Pero nadie habla de cuánto han colaborado las artes en la destrucción del hombre, ¿sin religiones habría guerras?
-Es una forma de verlo
Claro, de todas maneras el arte ha colaborado muchísimo con el fascismo, con las monarquías y ha hecho enormes cosas por la emancipación también. No sé la proporción, 8 a 1 gana el arte para el consumo.
-¿Hoy en día con qué colabora el arte?
Ah, no sé…en la moneda. La moneda arte, los japoneses se compraron todos los Picasso, se compraron todo para tener el nuevo banco que tiene como moneda el arte. Yo no confío ni en mí.
-¿Todo se puede vender?
Pero ni hablar. Con algunas excepciones, el Che Guevara, algún ratito de alguien. Y volviendo a Tinelli no hay que ponerse en la cabeza competir con él sino hacer cosas que son para tenerlas y el que las quiera buscar las encuentre. No al cohete en Internet podés elegir cualquier cosa que quieras mirar y tener la información para hacerlo. Eso es lo que le falta a la gente, si vos le dieras toda la información de lo que hay es probable que habría cosas que se verían más. Es interesante saber que si en tal canal hay un rating ya se sabe el rating de los otros canales sea lo que sea que estén dando. Los canales son flujos de público que está cooptados. En los teatros pasa lo mismo: si yo tengo 30 personas sé cuanto tiene el de al lado. Es interesante eso, para un sociólogo es un regalo.
-¿Se mide por cantidad y no por contenido?
Se mide por flujo. Flujo ciudadano, las calles van marcando a dónde va la gente.
-Con ese criterio, ¿qué es mejor, tener 10 mil personas en el teatro aunque le importe sólo a 100 o tener 100 que están totalmente interesadas?
Yo no pienso en eso, me niego a pensar eso. Yo hago lo que me entusiasma mucho.
-No piensa en el después
Es un tango, después será el después. Yo pienso: tengo muchísimas ganas de hacer esta obra, ojalá que guste.
-El después es un condimento
Es un gusto infantil eh!
-Pero si se lo puede dar
Ah, sí sí. Puedo no ganar un solo mango y está bien.
-Pero no lo hace con esa idea en la cabeza, estaría condicionado desde el principio
Y no, para eso voy a la televisión y gano lo que tenga que ganar o doy las clases de teatro, que también son rentables.
-Ha logrado equilibrar las distintas actividades
Equilibrar no sé, es una palabra…
-Complicada, vamos a decir convivir
Eso! Convivimos en el tironeo del capitalismo de estar acá y hacer lo que te gusta, y lo que te mata
-Bueno pero lo de equilibrio no lo digo precisamente por el balanceo
Es equilibrar el desequilibrio. Tener la garantía de que podés estar desequilibrado, que es lo que mueve la balanza, la balanza se mueve cuando hay desequilibrio, sino está muerta.
-Es más interesante que haya desequilibrio
Y para estos trabajos, sí.
-Cuénteme del proyecto que está grabando actualmente
Estoy grabando Babylon que es un entusiasmo de Gastón Portal, el director, que sabe muchísimo de cine y le quiere rendir un homenaje a John Cassavetes. Entonces hace una serie que tiene que ver con esa estética, con el llamado género. Yo juego el juego de él (del director) que también me gusta. Voy a jugar que hacemos apócrifos de hacer Cassavetes, que toma el tema de la policía en la versión rioplatense. Entonces también sin querer hay maneras que se van a reconocer en cómo se mueve la policía de Ramón Falcón. Él (Gastón Portal) tiene ese odio a eso, así que se pone incluso interesante.
-¿Es productivo el odio?
Siempre, Sheakspeare sin odio no sé como lo podés hacer. La revolución tampoco, sin odio te sale mal, odio a la injusticia, al que vive del otro. Es el motor de la historia.
-¿Por qué escribe tantas obras que no dirige usted?
Hay que ver la situación cómo es, no?
-Estuve leyendo El Domingo Puchero (escrita por él)
(Risas) Eso está escrito porque hay una actriz que como hace siete años que estudia, iba y venía, se iba a otros lados. Entonces dije: le voy a escribir un rol para ella, que sienta que es su cuerpo, como yo la conozco tanto. Y efectivamente acá voló, es más bien uno para todos, todos para uno. Pero en este caso era todo para una persona y en teatro eso da resultado. Con un esquizofrénico también. Yo conozco esquizofrénicos y si vos te dedicás toda la vida a que un esquizofrénico esté mejor lo vas a lograr. Pero mucho tiempo, tenés que dejar todo y dedicarle todo a él.
-Como hizo con Gerónima (personaje de la obra)
Un poco. Y Juan (estudiante suyo que dirigirá la obra) tiene una abnegación única que yo no tengo. La tenía, la tengo pero ya estoy economizando. Pero Juan está en el borbotón, tiene una enorme paciencia, un enorme amor al anómalo. Tiene otro grupo y todo, es un hallazgo tenerlo cerca.
-(Juan) Siempre habla de usted y de la escuela, lo pone contento
A mí también porque me multiplica. Y no es porque yo le estoy dando algo, es un trueque de gente que le gusta este juego y nos ayudamos mucho porque hay mucha gente que quiere ser actor pero tiene un encuadre muy riguroso, pero él tiene un encuadre de otro tipo. Es como si fuese una persona que se lleva muy bien con los abuelos.
-¿Hay que tener mucha disciplina para formarse como actor?
Disciplina no es la palabra, entusiasmo es la palabra.
-¿Con eso se debería lograr todo?
Sí, pero el entusiasmo no es solamente para personas entusiasmables. Podría pasar que una persona no puede entusiasmarse, un anómalo o depresivo o muy neurótico. Entonces hay que hacer un trabajo previo para poder lograr ese entusiasmo, esa latencia. Tenés un entusiasmo con un alcance chiquitito pero este es un trabajo de largo aliento. Tenés que entusiasmarte desplegándote.
-¿Son grandes o reducidos los grupos a los que le da clase?
Son grupos grandes pero hay maestras que dan clases más chicas. Un cuerpo que da respuesta a otras maneras porque sino dejás afuera a gente que tiene ganas de trabajar, pero que no puede con un grupo grande.
-Usted sería como la cátedra
Cátedra, nunca agarré la etimología de cátedra pero suena muy griego, muy en la escalinata tirándose pedos entre Sófocles y Empédocles.
-El lugar de la enseñanza, ¿qué es para usted?
Otro lugar infantil donde yo juego que soy más grande. Todo el teatro es infantil y se lo puede tomar como un juego serio. A mí me gusta eso, un partido donde yo tengo más experiencia. Pero escucho mucho, porque la mejor manera de saber es que a la experiencia hay que revisarla porque si venís de una teoría de algún lado sobre teatro poco te va a durar.
-¿En la clase quiere que sean parte de su juego?
Exactamente, los que tienen ganas de jugar.
-¿Qué pasa cuando alguien no quiere jugar?
Una persona que no quiere jugar hay que estudiarla bien porque sería grave. Un chico que no juega es un chico enfermo y habría que averiguar el por qué.
-¿Es capaz de expulsar a alguien si no entra dentro del juego?
Sí, cuando jode a sus compañeros, es la única razón por la que expulso. Por ejemplo tenían que juntarse y no avisó, no vino.
-Ahí es cuando también lo empieza a joder a usted
Claro. Acá se viene a jugar pero se organiza bien para que pueda pasar eso, el encuadre. Una persona que no sabe jugar con los demás no es para teatro. Andá a joder a otro lado y hay jodidos.
-¿Y qué se siente expulsar a alguien?¿Hay una cuestión de poder?
No, porque si llego a expulsar es porque ya pasó dos o tres veces.
-A la hora de escribir una obra de teatro ¿en qué busca la inspiración?
Son cosas raras. En general mi amigo Pavlosky (Eduardo, dramaturgo) dice que yo soy más conceptual, que me enamoro de una cosa más conceptual y desarrollo ahí, y que él es más visual. Y yo también tengo eso de ver lo visual, pero me parece que no sé muy bien cuál es el huevo y la gallina en este caso.
-Cuado leí Puchero juraba que era una obra costumbrista y al final nada que ver
Sí, en ese caso es ella, esa actriz que entra en el juego y ahí viene la cosa creativa que me parece que lo conceptual es otra lógica del amor, otra lógica del afecto, otra lógica de la ternura y eso siempre me ha apasionado.
-Digamos que puede venir de cualquier lado
Hay un misterio en lo creativo.
-Hay gente que va con una libretita a todos lados por si se le ocurre una idea
Anton Chejov (escritor ruso) hacía eso. Yo hago eso, pero dejo de hacer y hago otra cosa porque he leído a Chejov, he leído a todos. Agarro varias maneras para llegar a eso.

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