Romero: “En ningún país civilizado la muerte es aceptada como método de control canino”
El mediático médico veterinario, doctor Juan Enrique Romero, critica los rumores de un plan eutanásico para eliminar perros callejeros. “El decreto 1.088/2011 que firmó la presidenta Cristina Fernández de Kirchner dice que no hay que usar la eutanasia”, cuenta el veterinario.
Tras el plan de la provincia de Neuquén para realizar la eutanasia sanitaria por leptospirosis a perros callejeros, que finalmente no se llevó a cabo (ver recuadro), surgieron rumores sobre el control poblacional de caninos basado en la “eliminación”. El médico veterinario, Juan Enrique Romero, ha hecho una intensa labor durante más de 30 años para dejar en claro su postura. “El Estado debe educar y castrar, por eso trabajamos junto con la jefatura de Gabinete para lograr el decreto 1.088”, explica Romero.
El debate entra en estrecha relación con la situación actual: según Romero, se estima que hay alrededor de 5 millones de perros en la calle. El veterinario dice que es factible hacer un censo, pero que también hay distintos tipos de situación de calle, como por ejemplo el dueño que deja pasear a su perra sola y esa perra, sin castrar, vuelve preñada. “Y ahí la gente se agarra la cabeza y hace o la crueldad de abandonarlos o la crueldad de matarlos. Creo que hay muchos más tutores irresponsables que perros en la calle-afirma el veterinario-El maltrato animal empieza por el abandono”.
El primer argumento que utiliza Romero para probar y explicar por qué la matanza de animales no es una solución es la teoría de las especies politocas (que pueden tener varias crías en un solo embarazo). “Ninguna población puede ser controlada por un mecanismo aritmético desde una progresión geométrica”, expone el veterinario. Esto significa que por más que se mate a la madre quedan ocho cachorros con vida que pueden volver a reproducirse, más otras perras que también tuvieron crías múltiples. El segundo argumento es el ético profesional. Según Romero en el último Congreso Mundial de Parasitología todos los expertos estuvieron de acuerdo con la premisa “En ningún país civilizado la muerte es aceptada como método de control de la población canina”.
Actualmente existe un organismo ,que depende de la Organización Mundial de Comercio (OMC), la Oficina Internacional de Epizootias (OIE) que regula las enfermedades animales de posible transmisión a humanos o que puedan poner en riesgo una población, por lo tanto apoya la eutanasia sanitaria. Romero deja en claro que como país soberano la Argentina desecha por completo las normativas de la OIE porque no son las compartidas por el gobierno y por los defensores de la vida. El veterinario culpa a los proteccionistas por la mala lectura de aquellos que creen que desde la OIE van a cambiar la postura actual del país. “El gobierno argentino no llevó ningún representante en la última reunión de la OIE. Están los que defendemos la vida y los que lucran con las enfermedades transmitidas por los animales”, dice Romero. El veterinario critica el método de la OIE por tener un concepto de la salud “mecanicista” y por ser una “barbaridad” ya que matemáticamente hablando se debería eliminar toda la población canina para lograr el estándar de salud que pretende dicho organismo.
El mediático veterinario está convencido de que la clave es educar a los chicos desde la escuela y el hogar y castrar a los animales. Explica que el fin del decreto 1.088 es la educación, la castración y la no matanza de perros. “Nuestro problema es que la gente se eduque, castre y cuide. Lo peor que le estamos haciendo a la procreación indeseada es dejar a los perros paseando solos”, finaliza Romero, quien admite que su sueño es titánico pero posible y que primero hay que empezar con estas medidas para apuntar a soluciones definitivas.
El caso de Neuquén: “La medida era cruel y absurda”
A principios de este año desde el gobierno de Neuquén se propuso aplicar la eutanasia sanitaria a perros callejeros
por una supuesta ola de leptospirosis. “La medida era tonta, cruel y absurda, además de monstruosa, antiética y antitécnica”, explica el médico veterinario Juan Enrique Romero. La leptospirosis es una enfermedad hídrica, que se contagia a través del agua por las ratas. Matar perros lejos estaba de proporcionar una solución al problema, que además sólo había tenido dos casos que no resultaron mortales porque dicha enfermedad es curable.
El veterinario dice que actualmente la medida está frenada por dos motivos: Una clara desaprobación por parte del gobierno nacional y porque desde las autoridades de Neuquén no hay un convencimiento de que ésta sea una solución. A esto se sumó la presión social, ya que desde redes sociales y páginas proteccionistas hubo una claro desacuerdo sobre el plan propuesto.”La ley 22.391 es la única que acepta la eutanasia en Argentina y vela por los casos de perros con rabia, que es una enfermedad no curable que atenta contra la salud humana”, puntualiza Romero.
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